SOBRE MI
MI COMPROMISO CON LA
AUTO INDAGACIÓN
Misión
Siento que una parte esencial de mi camino es acompañar a otras personas en el suyo. Más allá de mi propia experiencia, hay algo profundamente vocacional en estar presente para quienes desean atravesar sus dificultades con mayor conciencia y descubrir el sentido que habita en ellas.
Lo que más llena mi corazón es acompañar procesos de transformación, para que cada persona pueda acercarse a la voz de su alma, reconocer los condicionamientos del ego y vivir con mayor libertad, autenticidad y paz.
Soy una buscadora por naturaleza. Me mueve el deseo de comprender lo que hay en lo profundo de la experiencia humana, de mirar más allá de la superficie y de transformar aquello que necesita ser visto. Esa búsqueda no es solo intelectual: es una forma de vivir.
Intento relacionarme con el dolor y con lo incómodo como maestros. Cuando logro escucharlos, me muestran aquello que mi mirada egóica todavía no alcanza a ver. No es una idea bonita que sostengo desde la teoría; es una práctica que intento cultivar cada día y que da sentido a mi manera de vivir y de evolucionar.
Acompaño desde ese lugar: el de quien sigue recorriendo su propio camino con honestidad, humildad y compromiso. Para mí es fundamental que exista la mayor coherencia posible entre cómo vivo, lo que me inspira y la manera en que acompaño a las personas. Creo profundamente que la presencia terapéutica nace de esa coherencia mucho más que de cualquier técnica.
Mi recorrido
Cuando terminé la carrera de Psicología sentía que la formación, aunque valiosa, era demasiado teórica para el tipo de acompañamiento que anhelaba ofrecer. Por eso di el siguiente paso y me formé en Terapia Gestalt. Sin embargo, pronto comprendí que todavía faltaba una pieza esencial: el cuerpo.
El movimiento siempre ha formado parte de mi vida. A lo largo de los años he practicado fútbol sala, tenis, natación, danza, patinaje, yoga, trapecio y artes marciales. Esa relación con el cuerpo me llevó a formarme en Terapia Corporal Integrativa y, posteriormente, a profundizar en infancia, desarrollo y abordaje corporal a través de la formación en Prevención de la Neurosis y Psicomorfología.
Mientras trabajaba en escuelas públicas y concertadas, me dolía profundamente observar determinadas formas de comprender la infancia, muchas de ellas fruto de un sistema educativo excesivamente deshumanizado. Fue entonces cuando descubrí la educación libre, un espacio donde encontré una mirada mucho más respetuosa hacia el desarrollo de las criaturas.
Durante varios años recorrí prácticamente todos los roles posibles dentro de ese ámbito: fui voluntaria, alumna de la formación, observadora, educadora, coordinadora, cofundadora de una escuela, formadora de educadores y supervisora de equipos educativos.
Aquella etapa me permitió integrar mi mirada terapéutica con la práctica educativa y acompañar muy de cerca tanto a las criaturas como a sus familias. Pocas cosas me siguen pareciendo tan sagradas como presenciar el despliegue natural del potencial de una criatura cuando encuentra un entorno que la sostiene y la respeta.
Con el tiempo ocurrió algo revelador. Al terminar las reuniones con las familias, muchas me preguntaban: «¿Cuánto te debo?». Sin haberlo buscado, comprendí que aquellos encuentros se habían convertido en espacios profundamente terapéuticos. Fue entonces cuando decidí dejar el ámbito educativo para dedicarme plenamente al acompañamiento terapéutico.
Comencé acompañando a familias en sus procesos de crianza y seguí profundizando tanto en mi propio camino de autoconocimiento como en mi formación profesional. Entre otros procesos, el programa SAT del Dr. Claudio Naranjo marcó profundamente mi manera de comprender el ser humano y enriqueció mi forma de acompañar, ampliando mis recursos terapéuticos y, sobre todo, mi capacidad de estar presente.
Fruto de todo este recorrido nacen también los espacios grupales EntreDones y +COS, dos propuestas dirigidas a mujeres que desean profundizar en el encuentro consigo mismas a través del cuerpo, la conciencia y el vínculo con otras mujeres.
Otra línea fundamental de mi trayectoria, tanto personal como profesional, ha sido el trabajo con la energía agresiva entendida como impulso vital, la construcción de límites sanos y el empoderamiento. De esta búsqueda nació Puño Terapia, un proyecto que desarrollo junto a mi amigo y maestro Roberto Laureri, donde el cuerpo se convierte en una vía para recuperar la fuerza, la presencia y la capacidad de sostenerse en la vida.
Toda mi labor se articula bajo el nombre de Pnevma Meta Somatiká, una expresión que para mí significa «donde el alma se hace cuerpo». Es el lugar desde el que integro la psicología, el trabajo corporal, la dimensión energética y el desarrollo de la conciencia en una misma forma de acompañar.
Además, colaboro con Catalunya Ràdio, en el programa L’Ofici d’Educar, donde cuento con la sección «Com educo», un espacio dedicado a reflexionar sobre la crianza, la educación y los desafíos que afrontan las familias en la actualidad.